El paso a la intimidad
Solo las paredes, son tan calladas.
No me importa, el canto de los demás.
esto quiere decir: el aullido de los lobos, el sonido porveniente de los vecinos, la niña llorando en el jardían por su muñeca, las sirenas del mar.
Creo que por lo que respecta a los dos, estamos a salvo de ese bullicio.
Solos para darnos.
Para tocarnos con los dedos en el pecho y señalarnos.
Eso si que es una verdadera locura.
Con un tibio beso te digo todo.
Y te recuerdo que antes fuimos parte de ese bullicio.
Cuando sonrio como loco y culpo a las paredes por estar presentes ante
nuestra intimidad.

Meneame
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